En ocasiones entramos en uno de los cuartos de la casa y nos desesperamos; lo sentimos viejo, desfasado, desolado incluso y no sabemos por dónde cogerle el gusto o cómo meterle mano para darle un cambio radical. Nos da “mal rollo” como nos indicó nuestra cliente.
La imagen que vemos es la reforma de una habitación en la que el único cambio que hemos hecho ha sido la pintura, la cama y las telas. 
Antes el cuarto tenía una cama barco de 150 cm en madera oscura y se vestía con ropa blanca, la pintura de la habitación era color tabaco y las faldas de las mesas camilla en tono marrón tostado. Los cuadros estaban situados en la pared de enfrente donde no lucían si no estabas acostado.
Decidimos darle la vuelta entera y llenarlo de vida. 
Para empezar cambiamos el tono de las paredes, decidimos poner dos camas de 90 cm. unidas y una única sábana para cama de 180×200 cm, además de un sólo cabecero de tachuela italiana tapizado en el fondo de la tela estampada, lo que la convertía en la perfecta cama de matrimonio. Decidimos hacer a juego las cortinas, antes beige, con la colcha edredón de la tela con tenues flores y llena de alegría de Clarke&Clarke y hacer de la estancia un lugar más propio de una casa de campo, que es donde está situada. Las mesas camillas fueron también renovadas por unas en color rosa palo muy adecuada para el estampado de las otras telas. 
El resultado? Una cliente feliz porque supimos entender lo que no fue capaz de explicarnos con palabras, salvo que aquel cuarto “le daba mal rollo”. 
De hecho la actual habitación ha pasado a convertirse en habitación principal de la casa. Ya os iremos contando lo que ocurrió con el resto de la casa. 


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