Nuevas tendencias para esta temporada.

Recién llegadas de Maison&Objet podemos deciros que además de haber recorrido casi 20 kilómetros por los interiores del recinto ferial durante estos 3 días, según mi podómetro y para mantener la línea, hemos visto mucho “atemporal” que, gracias a Dios, siempre está ahí para dar un toque de solera en nuestras casas así como nuevas tendencias que marcan la diferencia de cara al otoño-invierno que se nos avecina.

Vuelve en gran medida el latón semidorado para pies de lámparas, estructura y centros de mesa, iluminación de techo y otros objetos de decoración conviviendo con el cromo plateado en brillo (que no en mate) y el hierro de temporadas atrás.

Regresa, para gran satisfacción de decoraciones, la mezcla de rejillas y buenas telas en sofás, butacas y sillas, ofreciendo elegancia y ligereza a espacios amplios y menos amplios que los de antaño y teniendo en consideración las nuevas dimensiones de salones y cuartos de estar, no por ello olvidando los grandes salones en los que también hemos visto mezclas de estructuras con rejilla y terciopelos para espléndidos sofás.

Lo que nos ha llamado mucho la atención ha sido el regreso al recurso del sofá de no más de 126/130 cm para hall, entradas, salones -sustituyendo a las manidas dos butacas laterales- en prácticamente todas las decoraciones de los stands que hemos visto.

Este “revival” que ya se utilizaba habitualmente en palacios del siglo XVII, XVIII y XIX y que volvió con el Art Decó a principios de los años 20 del siglo pasado, lo hemos puesto en nuestro punto de mira porque las nuevas proporciones en viviendas de finales finales del XX y principios del XXI lo pide a gritos.

No solo se incluye en salones, zonas de entrada y salas de estar si no en dormitorios y zonas de paso.

Otra novedad consolidada han sido los butacones giratorios de 360º en tamaños importantes para sustituir a la pareja butacas formando conjunto con el pequeño sofá de 130 cm y grande de dos o tres plazas.

En cuanto a las tapicerías de salón y cuartos de estar predomina el blanco roto, los verdes botella, el negro combinado con nudes claros y muy poco estampado que, sin embargo, se hace presente en cortinas y almohadones.

Como curiosidad a destacar por su elegancia hemos podido ver los centros de mesa con altura en lugar de los bajos tan típicos y las lámparas altas recargables, sin cable (8 horas de duración) que sustituyen a los siempre recurridos candelabros.

Tendremos que esperar a enero, para volver a patear los magníficos pabellones feriales de Villepinte y ver las novedades de la primavera y el verano porque “París bien vale una misa” y otras tantas cosas que hacen de ella una ciudad tan cosmopolita, peculiar en sus esquinas, acogedora y a la vez majestuosa.